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Señales de que a tu perro le duelen las articulaciones

3 minutos de lectura Monvixia

Los perros no se quejan. Aguantan. Cuando por fin notas que algo va mal, casi siempre lleva meses pasando. Estas son las señales que se ven antes.

Perro corgi dormido y estirado sobre la cama ortopédica ComfyPaw verde salvia

Un perro con dolor no llora ni se queja. Lo que hace es dejar de hacer cosas, poco a poco, y como es poco a poco casi nunca lo notamos. Un día caemos en cuenta de que hace meses que no salta al sofá.

Esto no sustituye al veterinario. Es una lista de lo que puedes mirar tú en casa, para saber cuándo llevarlo.

Las señales que aparecen primero

  • Le cuesta arrancar por la mañana. Se levanta despacio, camina raro los primeros pasos y después se le pasa. Esa rigidez que «se le quita andando» es de las primeras señales.
  • Ya no salta. Al sofá, a la cama, al carro. Antes lo hacía sin pensarlo y ahora duda, se prepara, o directamente espera a que lo suban.
  • Se sienta de forma rara. De lado, con una pata estirada, en vez de sentarse recto.
  • Da muchas vueltas antes de acostarse y le cuesta encontrar la postura. O se deja caer de golpe en lugar de acostarse suave.
  • Se lame siempre la misma zona. Una muñeca, un codo, una cadera. Los perros se lamen donde les duele.
  • Camina distinto. Pasos más cortos, la cadera un poco caída, o carga menos una pata sin llegar a cojear del todo.

Las que ya son más avanzadas

  • Cojea de verdad, sobre todo después de jugar o de una caminata larga.
  • Se cansa mucho antes en el paseo y quiere volver a casa.
  • Se aparta cuando lo tocas en alguna parte, o gruñe si le tocas la cadera.
  • Ha cambiado de carácter: más irritable, menos paciente con los niños o con otros perros. El dolor crónico cambia el humor, igual que a nosotros.
  • Se le nota una pata más delgada que la otra, porque lleva tiempo sin usarla igual.

Si marcas dos o tres de estas señales, pide cita con el veterinario. La artrosis y la displasia no se curan, pero cuanto antes se manejen, mejor vive el perro y menos avanzan.

Qué perros tienen más riesgo

Los mayores. A partir de los 7 años empieza el desgaste del cartílago. En razas grandes, antes.

Los que pesan de más. Es el factor que más pesa, y valga la redundancia. Cada kilo de sobra son kilos de carga extra en cada paso. Un perro con dos kilos de más carga eso mismo todo el día, todos los días.

Ciertas razas. Pastor alemán, labrador y golden con la displasia de cadera. Salchichas y corgis con la espalda, por su forma alargada. Bulldogs y pugs por cómo están construidas sus articulaciones.

Los muy deportistas. Perros que saltan mucho, que corren en superficies duras o que juegan al frisbee sin descanso.

Qué puedes hacer en casa

Controlar el peso. Es lo primero y lo más eficaz. Un perro delgado con artrosis vive mejor que un perro gordo sin ella.

Ejercicio suave y constante. Mejor tres caminatas cortas al día que una hora de correr el domingo. El músculo sostiene la articulación; si el perro deja de moverse, pierde músculo y va a peor.

Quitarle saltos innecesarios. Una rampa o un escalón para subir al sofá o al carro le ahorra muchos impactos.

Evitar los pisos resbalosos. La baldosa y la madera pulida hacen que las patas se abran, y eso fuerza mucho la cadera. Un tapete en las zonas donde más pasa ayuda más de lo que parece.

Y dónde duerme. Un perro duerme entre 12 y 14 horas al día. Si las pasa sobre baldosa o sobre un cojín que se hunde hasta el suelo, el peso se le concentra en los mismos puntos —caderas, codos, hombros— durante medio día. Ahí es donde una cama con espuma que no se hunde hace diferencia: reparte el peso en vez de dejarlo caer en cuatro puntos.

No es magia y no cura nada. Pero es la mitad del día de tu perro, y es lo más fácil de cambiar.

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